Biblioteca Popular José A. Guisasola




Minicuento: ARTIFICIOS

–Mujer ¿cuánto te ha costado esta espumadera?

–1,90.

–¿Cómo, tanto? ¡Pero es una barbaridad!

–Sí; es que los agujeros están carísimos. Con esto de la guerra se aprovechan de todo.

–¡Pues la hubieras comprado sin ellos!

–Pero entonces sería un cucharón y ya no serviría para espumar.

–No importa; no hay que pagar de más. Son artificios del mercado de agujeros.



Fin


Macedonio Fernández (Cuadernos de Todo y Nada. Ediciones Corregidor, 1972)

Fuente: Ciudad Seva



Ilustración:©Gonza Rodríguez


Cuento: COLABORACIÓN DE LAS COSAS

Empieza una discusión cualquiera en una casa cualquiera pues llega un esposo cualquiera y busca la sartén ya que él es quien sabe hacer las comidas de sartén y ésta no aparece. Crece la discusión; llegan parientes.

Se oye un ruido. Sigue la discusión. Se busca una segunda sartén que acaso existió alguna vez. El ruido aumenta. Tac, tac, tac. No se concluye de esclarecer qué ha pasado con la sartén, que además no era vieja; se escuchan imputaciones recíprocas, se intercambian hipótesis; se examinan rincones de la cocina por donde no suele andar la escoba. Tac, tac, tac. Al fin, se aclara el misterio: lo que venía cayendo escalón por escalón era la sartén. Ahora sólo falta la explicación del misterio: el niño, de cinco años, la había llevado hasta la azotea, sin pensar que correspondiera restituirla a la cocina; al alejarse por ser llamado de pronto por la madre, después de haber estado sentado en el primer escalón de la escalera, la sartén quedó allí. Cuando trascendió el clima agrio de la discusión conyugal, la sartén para hacer quedar bien al niño, culpable de todo el ingrato episodio, se desliza escalones abajo y su insólita presencia a la entrada de la cocina calma la discordia.

Nadie supo que no fue la casualidad, sino la sartén. Y si es verdad que puede haberle costado poco por haber sido dejada muy al borde del escalón, no debe menospreciarse su mérito.


Fin


Macedonio Fernández

Fuente: Escritos Desde La Oscuridad - Revista literaria



Caricatura:© Ricardo Ajler


Macedonio Fernández, nació y murió en Buenos Aires (1874-1952). Es uno de los escritores más originales de la literatura argentina

Abogado, director de biblioteca, fiscal de juzgado que fue despedido por no haber condenado nunca a nadie, fundador de una colonia anarquista… pero sobre todas las cosas, el argentino Macedonio Fernández es el autor de una obra literaria de la que han abrevado, algunos de ellos quizá sin saberlo bien a bien, escritores que van de García Márquez a Clarice Lispector y de Calvino a Quiroga. “Venerado hasta el plagio”, como apunta Esther Andradi, Macedonio también ha sido ninguneado, de lo cual da cuenta el desconocimiento que, de su obra excelsa y por momentos desconcertante, priva no sólo en su país natal sino en todo el ámbito literario. Con una breve antología de textos, así como dos ensayos en torno a su vida y su obra, conmemoramos los sesenta años de la muerte del autor de Museo de la novela la eterna, ante cuya tumba Borges dijera: “por aquellos años lo imité, hasta la transcripción, hasta el apasionado y devoto plagio”.

Fuente: Corregidor



Más lecturas

“Por una biblioteca popular más inclusiva, solidaria y comprometida con la sociedad”
Ir Arriba